Auditorías y certificaciones

GFSI: qué es y qué norma te conviene

GFSI: qué es y qué norma te conviene

GFSI: qué es y qué norma te conviene

Si llevas un tiempo trabajando en calidad alimentaria, es probable que hayas escuchado hablar de la GFSI sin tener del todo claro qué es exactamente ni por qué importa tanto a tus clientes. En este artículo te explicamos qué significa este acrónimo, cómo funciona el sistema de reconocimiento que hay detrás y, sobre todo, cómo decidir qué esquema encaja mejor con tu empresa según tu mercado y tu cadena de suministro.

Qué es la GFSI y por qué no es una certificación en sí misma

La Global Food Safety Initiative (GFSI) (GFSI, s.f.) es una iniciativa impulsada por la industria alimentaria global, gestionada por The Consumer Goods Forum, cuyo objetivo es armonizar los requisitos de seguridad alimentaria en todo el mundo. Su misión es sencilla pero poderosa: reducir los costes y la complejidad que supone para los proveedores pasar por múltiples auditorías de diferentes clientes.

Aquí está la clave que mucha gente confunde: la GFSI no certifica a nadie. No existe un “certificado GFSI” como tal. Lo que hace esta iniciativa es evaluar y reconocer distintos esquemas de certificación que ya existen en el mercado, comprobando que cumplen con un conjunto de requisitos de referencia (el llamado Benchmarking Requirements). Una vez que un esquema supera esa evaluación, se convierte en un esquema reconocido por GFSI.

¿Qué significa esto para ti en la práctica? Que si tu empresa obtiene la certificación bajo uno de esos esquemas reconocidos, muchos de tus clientes —especialmente grandes distribuidores y cadenas de supermercados— la aceptarán como prueba suficiente de que tu sistema de seguridad alimentaria cumple con los estándares internacionales. Es el principio de “certificado una vez, reconocido en todas partes” (once certified, accepted everywhere).

Si quieres profundizar en la definición técnica, puedes consultar nuestro glosario sobre GFSI.

Esquemas reconocidos por GFSI: BRCGS, IFS Food y FSSC 22000

Actualmente existen varios esquemas reconocidos por la GFSI, pero los tres más extendidos en el sector agroalimentario europeo son BRCGS, IFS Food y FSSC 22000. A continuación te explicamos en qué consiste cada uno y cuáles son sus principales diferencias.

BRCGS (antes BRC Global Standard)

El esquema BRCGS (BRCGS, s.f.) nació en el Reino Unido a finales de los años noventa, impulsado por la British Retail Consortium. Es el estándar de referencia para proveedores que quieren acceder a la distribución británica y, por extensión, a muchos operadores anglosajones. Se estructura en módulos y ofrece distintos niveles de calificación (C, B, A, AA) según el resultado de la auditoría.

Sus puntos fuertes son la gran especificidad técnica de sus requisitos, la solidez de su sistema de auditoría (con opciones de auditoría anunciada y no anunciada) y su amplia aceptación en el mercado anglosajón. Si tu mercado principal es el Reino Unido, Irlanda o exportas a países de la Commonwealth, BRCGS suele ser la opción más demandada. Puedes ampliar esta información en nuestra guía definitiva sobre la certificación BRC.

IFS Food

El estándar IFS Food (IFS, s.f.) fue desarrollado por asociaciones de distribuidores alemanes y franceses, lo que explica su enorme implantación en Europa continental, especialmente en Alemania, Francia, Italia y España. Es el esquema más solicitado por los grandes distribuidores del centro y sur de Europa.

IFS Food destaca por su enfoque muy orientado al desempeño: cada requisito se evalúa en una escala de cumplimiento que genera una puntuación numérica final. Esto permite comparaciones objetivas entre proveedores y facilita la toma de decisiones de los equipos de compras. Si tu negocio está orientado a la gran distribución europea, IFS Food es probablemente tu camino más natural. Te contamos todos los detalles en nuestra guía esencial sobre la certificación IFS Food.

FSSC 22000

La FSSC 22000 (FSSC 22000, s.f.) es el esquema más reciente de los tres y el que tiene una base normativa más académica: combina la norma ISO 22000 (sistema de gestión de seguridad alimentaria) con programas de prerrequisitos específicos del sector (ISO/TS 22002-x) y requisitos adicionales propios del esquema. Esto la convierte en la opción preferida para empresas que ya trabajan bajo marcos de gestión ISO o que tienen vocación más internacional y multiregional.

A diferencia de BRCGS e IFS, FSSC 22000 no nació orientada a un mercado geográfico concreto, sino que fue concebida desde el principio como un estándar global. Es especialmente valorada en Norteamérica, Asia y entre empresas de ingredientes o materiales de envasado que abastecen a varias industrias.

Cómo elegir el esquema según tu cliente y tu mercado

Elegir entre estos esquemas no debería ser una decisión basada únicamente en “cuál es más fácil de conseguir”, sino en qué exige tu mercado y qué valoran tus clientes. Aquí tienes algunas pautas prácticas para orientarte:

  • Pregunta directamente a tus clientes actuales y potenciales. Muchas cadenas de distribución tienen sus propios requisitos de certificación publicados. Antes de iniciar el proceso, averigua qué esquema o esquemas aceptan.
  • Analiza tu mercado de destino. Si vendes principalmente en Alemania, Francia o España, IFS Food tiene más peso. Si exportas al Reino Unido o a países anglosajones, BRCGS es más reconocible. Si tienes una estrategia de expansión global o trabajas con varios sectores industriales, FSSC 22000 ofrece más flexibilidad.
  • Valora tu punto de partida. Si ya tienes implementada la norma ISO 22000, el salto a FSSC 22000 puede resultar más sencillo. Si partes de cero, BRCGS e IFS tienen documentación de apoyo muy desarrollada.
  • Considera los costes de mantenimiento. Todos los esquemas requieren auditorías periódicas y actualización documental. Evalúa no solo el coste de la primera certificación, sino el esfuerzo continuado que supone mantenerla.

Recuerda que en algunos casos es posible —y estratégico— obtener más de un esquema. Existen empresas que mantienen simultáneamente BRCGS e IFS porque trabajan con clientes en mercados diferentes. En cualquier caso, contar con herramientas digitales de gestión de calidad facilita enormemente esta gestión multiestándar.

Qué documentación y registros te van a pedir en cualquiera de ellos

Aunque cada esquema tiene sus especificidades, todos los esquemas reconocidos por GFSI comparten un núcleo documental común. Si eres responsable de calidad, puedes anticipar que en cualquier auditoría te pedirán, como mínimo, lo siguiente:

  • Sistema APPCC documentado, con análisis de peligros, árbol de decisión, puntos críticos de control (PCC) y procedimientos de vigilancia y acciones correctoras.
  • Programas de prerrequisitos (PPR): planes de limpieza y desinfección, control de plagas, gestión del agua, mantenimiento de instalaciones, control de alérgenos, higiene del personal, entre otros.
  • Política de seguridad alimentaria firmada por la dirección y objetivos medibles asociados.
  • Registros de trazabilidad, que demuestren la capacidad de rastrear un producto desde la materia prima hasta el cliente final, tal y como exige el Reglamento (CE) n.º 178/2002 del Parlamento Europeo y del Consejo (Reglamento [CE] 178/2002, 2002).
  • Procedimiento de gestión de no conformidades, reclamaciones de clientes y acciones correctoras y preventivas (CAPA).
  • Plan de auditorías internas y registros de su ejecución.
  • Gestión de proveedores: homologación, evaluación periódica y especificaciones acordadas.
  • Registros de formación del personal en seguridad alimentaria e higiene.

Tener toda esta documentación centralizada, accesible y actualizada es uno de los mayores retos para los equipos de calidad. Un software de gestión de calidad como Solved permite organizar todos estos registros en un único entorno, facilitar la preparación de auditorías y reducir el tiempo que dedicas a tareas administrativas para que puedas centrarte en lo que realmente importa: garantizar la seguridad de tus productos.

En definitiva, entender cómo funciona la GFSI y qué diferencia a cada uno de sus esquemas reconocidos es el primer paso para tomar una decisión informada sobre qué certificación perseguir. No existe un esquema universalmente mejor; existe el que mejor se adapta a tu empresa, a tus clientes y a tus objetivos de negocio.

Referencias